top of page
200731LasPapas077.jpg

Novedades

Todas las SensacioneS que nos estimula

el Territorio Abaucan y quedemos compartir

conTigo


Rionas de la finca Las Retamas, a orillas del rio Abaucán

Hubo un en un tiempo, en orilla izquierda del río Abaucán una orgullosa finca, Las Retamas. La casa, los establos y almacenes asentaban sus cimientos al borde del acantilado, a veinte metros sobre La Zanja, como se conoce al cauce. Hasta durante la temporada de lluvias está seco. No hay que fiarse mucho, cuando llueve, allá arriba, en la montaña, sus crecidas pueden ser devastadoras.

Vistas sobre el río Abaucán desde la finca Las Retamas

Sin embargo lo que provocó el abandono de la finca no fue el río, sino la arena. Todo el recorrido del río Abaucán, desde más arriba de Instataku, Los Nacimientos, fue un Bosque. Churquis, Breas, Espinillos, Jarillas, Retamas, Chañares y Algarrobos. La ambición excesiva los fue mermando hasta crear el paisaje desértico que se ve hoy.

Al desaparecer el Bosque las arenas se sintieron libres de volar. Son médano. Y el medano cubrió las cosechas como cubre hoy las ruinas de la casa, y las memorias de tiempos antiguos.

Esta es una reflexión, caminando el curso del Abaucán, desde Fiambalá hasta Saujil, el oasis donde el agua brota da abajo de los derrubios que viene bajando de la montaña.

El manantial, después de regar las viñas, vuelve a sumergirse bajo la arena y en la orilla. Entre lo plantado y el médano una delgada franja de bosque nos recuerda lo que una vez habrá sido.

En Saujil el agua surge de bajo los sedimendos bajados de la alta montaña

Y da esperanza de lo que alguna vez pueda volver a ser.

Evitando que nos cubra la arena.



Cuando sopló el Zonda, al día siguiente el aire queda impregnado de polvo en suspensión. Amanece un Sol paliducho que ilumina el paisaje en tonos pastel. Sopla aún un aire agradablemente fresco. Buena mañana para un paseo.

Desde el barrio La Ramadita se ve en frente, mirando al Este un conjunto geológico de lo más atrayente, Los Overitos. Cruzando el cauce seco del Guanchín y del Abaucán comienza un suave ascenso por los depósitos aluviales que derrama de la Sierra de Fiambalá. Detritos sedimentados durante siglos y eónes, dibujados por torrentes de aguas salvajes como una red de raíces cuyo tronco es la quebrada del Molle.

Siguiendo esos cauces secos se llega a la quebrada donde se apoya una duna que sorprende por lo irreal de la inclinación de la ladera, una pendiente de 45º de pura arena.

Alrededor un paisaje migmático, de rocas que surgen de las profundidades marinas de hace 400.000.000 de años.

Tiene algo de irreal caminar con la conciencia puesta en los tiempos geológicos. La energía aún irradia de unas fuerzas que nuestra percepción es incapaz de desentrañar. La profundidad del significado no deja indiferente al alma sensible. La Luz, tamizada por el polvo suspendido en el aire, quizás sea premonición anímica de un misticismo desvanecido.

La Razón no tiene respuestas.

La vegetación es escasa, la humedad esporádica o, a veces, torrencial. Cuando así ocurre ruedan rocas de toda dimensión. Solo los molles, jarillas, las breas más resistentes clavan sus raíces con la garra suficiente para no ser arrastrados. Otras plantas bajan con la corriente a colonizar en valle. Huellas de insectos y pajaritos marcan la arena hasta que los próximos vientos los borren.

Toda forma viviente es delicada.

Reina un equilibrio sutil.

Desde lo alto de Los Overitos se ve la pendiente, surcada de las ramas del tronco que el agua, el viento y la arena dibujaron para la contemplación.

A nuestros pies el Valle del Abaucán.

Desde lo alto de Los Overitos camina por medanales que al mediodía pierden toda dimensión de volumen, la vista se engaña, las distancias son confusas.

La luz tamizada por el polvo realza al efecto.


Actualizado: 3 jul 2022

Territorio Abaucán, Tierras y gentes III


Don Máximo Chaile, en su casa de Instataku, Los Nacimientos, Medanitos

Para captar la naturalidad del quehacer de las gentes el fotógrafo ha de desaparecer de la escena, incluso debe desvanecerse de detrás de la cámara. La cámara misma ha de convertirse en invisible. El fotógrafo no ha de llamar la atención. Así, los retratados seguirán con las actividades sin sentirse invadidos en su intimidad, sin sentirse acosados, sin sentirse protagonistas.

Doña Evelina Gonzalez, tejiendo un pelero en su casa en Palo Blanco

La metodología de trabajo para TERRITORIO ABAUCAN, TIERRAS Y GENTES consiste en provocar la confianza para poder compartir su vida en Comunión con la Naturaleza.

En los puestos, a veces a varias horas de mula de los pueblos, el trabajo no cosiste meramente en hacer fotografías, sino la de participar en las tareas habituales, recorrer el cerro en busca del ganado, ayudar en el ordeñe, buscar leña y agua, prender el fuego, cocinar. A la noche, alrededor del fogón, compartir saberes, experiencias y cuentos, encontrando el espíritu de la acción en la vivencia de cada día.

Valeria Gonzalez amasa el cuajo para hacer queso en el puesto Casa del Medio, Las Papas

El veedor de la imagen debería sentirse él mismo parte de la acción retratada,

como si él mismo hubiera estado en ese preciso momento en es mismo lugar, a veces incluso como propio protagonista cuando el retratado dirige su mirada

para encontrar la del observador.

Don Juan de Dios ordeña sus cabras en El Bangel, Palo Blanco

FAQ

Porque se presentan los retratos en escala de grises?

Como en otras especialidades de la fotografía, especialmente el paisaje, el color distrae la mirada del observador quien busca en composición texturas y geometrías más información.

Hay algún tipo de manipulación digital en las fotografías?

Si. Con las herramientas que permite la fotografía digital se han realizado retoques de reservas y sobreexposiciones locales. En ningún caso se procedió a corregir facciones o composiciones retocando, clonando o modificando pixeles de alguna manera. Las fotografías pueden considerarse a lo que se llama en lenguaje fotográfico “True Photography” (fotografía verdadera)



Proyecto realizado con la colaboración de








bottom of page