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Novedades

Todas las SensacioneS que nos estimula

el Territorio Abaucan y quedemos compartir

conTigo


Espuma de piedra cocinado en el vientre de la Tierra,

piroclasto volcánico impregnado de gas,

expulsado en violento estallido,

exabrupto geológico de sílice y aluminio,

ligera esponja de piedra,

en delicado equilibrio,

sobre el lecho del río,

de dónde venís viajando,

desde cuándo tu peregrinar,

ligera esponja de vidrio

Pomez, Pumita, Dónde vas?


Esta fotografía es parte del ensayo fotográfico TERRITORIO ABAUCÁN, TIERRAS Y GENTES

desarrollado con el auspicio del





Rionas de la finca Las Retamas, a orillas del rio Abaucán

Hubo un en un tiempo, en orilla izquierda del río Abaucán una orgullosa finca, Las Retamas. La casa, los establos y almacenes asentaban sus cimientos al borde del acantilado, a veinte metros sobre La Zanja, como se conoce al cauce. Hasta durante la temporada de lluvias está seco. No hay que fiarse mucho, cuando llueve, allá arriba, en la montaña, sus crecidas pueden ser devastadoras.

Vistas sobre el río Abaucán desde la finca Las Retamas

Sin embargo lo que provocó el abandono de la finca no fue el río, sino la arena. Todo el recorrido del río Abaucán, desde más arriba de Instataku, Los Nacimientos, fue un Bosque. Churquis, Breas, Espinillos, Jarillas, Retamas, Chañares y Algarrobos. La ambición excesiva los fue mermando hasta crear el paisaje desértico que se ve hoy.

Al desaparecer el Bosque las arenas se sintieron libres de volar. Son médano. Y el medano cubrió las cosechas como cubre hoy las ruinas de la casa, y las memorias de tiempos antiguos.

Esta es una reflexión, caminando el curso del Abaucán, desde Fiambalá hasta Saujil, el oasis donde el agua brota da abajo de los derrubios que viene bajando de la montaña.

El manantial, después de regar las viñas, vuelve a sumergirse bajo la arena y en la orilla. Entre lo plantado y el médano una delgada franja de bosque nos recuerda lo que una vez habrá sido.

En Saujil el agua surge de bajo los sedimendos bajados de la alta montaña

Y da esperanza de lo que alguna vez pueda volver a ser.

Evitando que nos cubra la arena.


Actualizado: 30 sept 2022


Farolitos que al amanecer

con perlas de Humedad

iluminan la senda

Campanitas que llaman ángeles

que son mariposas

Flores que son ojos abiertos al mundo

de cuentos de hadas

Querubines que cobijan Bichitos guías

en las cunas de sus capullos

Párpados de ángeles miran

a la Tierra, al Cielo, al Universo

Piel de labios

que cantan al Aire

Colores de Corales mas preciados,

suaves, amigables, apacibles

Cascabeles de Polen

que la brisa desparrama

para alimentar a los Duendes

Corazones enamorados,

una niña se haría un collar para ir al encuentro con la Luna


Gracias Philibertia Gilliessi por inspirarnos

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