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Novedades

Todas las SensacioneS que nos estimula

el Territorio Abaucan y quedemos compartir

conTigo


Vivíamos en el Valle muy contentos. El Bosque nos proveía de alimento. El manantial agua cristalina. A veces salíamos a cazar. Del Río obteníamos arcilla para producir utensillos. De las piedras, herramientas y armas. Agradecíamos todos los días a la Madre Tierra por su generosidad y al Sol por su luz y calor.

Pero, un día vinieron los hombres del Norte, con sus normas, costumbres y dioses. Descontentos migramos a las montañas por donde asoma el Sol a vivir como nos enseñaron nuestros antepasados. Sobre una escarpada torrentera pircamos El Pucará.

Defendidos por la montaña sobrevivimos abuelos, hijos y nietos y los hijos de los nietos. El agua y el alimento lo traíamos fatigosamente del fondo de la quebrada. Temíamos las tormentas de verano. A veces el agua bajaba con furia rozando las puertas de nuestras casas amenazando arrastrarlas.

A veces volvíamos al valle a cambalachear.

En tiempos de los nietos de los abuelos llegaron los Pechos de Plata y Filos de Muerte. Bajar al valle era arriesgarse. Muchos no volvían.

En la quebrada nació un pueblo. Buscar agua y alimento se convirtió en un peligro. A nuestras penas se sumó el hambre.

Las dificultades nos obligaron a abandonar el Pucará.

En el Valle nos enseñaron la religión.

Nos enviaron a trabajar lejos.

Así perdimos nuestra amada tradición.

ADVERTENCIA: Cualquier parecido con una historia real es mera coincidencia... pero hay unas cuantas

Territorio Abaucán, Tierras y Gentes y V



Entre los seres Humanos y la Naturaleza siempre hubo y hay una unicidad indiscutible, la humanidad es una parte más de Ella.

Naturaleza y nosotros somos UNO.

La habilidad de la Razón que nos caracteriza como genero Humano paulatinamente y con constancia nos ha ido alejando de esa unidad. La Madre Tierra, el Universo entero, nos terminamos creyendo están a nuestra disposición para estudiarlo, analizarlo, entenderlo, explotar sus recursos. Incluso nos hemos apropiado la capacidad de destruir toda señal de vida hasta la de la Humanidad misma.



El planeta Tierra seguirá millones de años viviendo en el Espacio-Tiempo.

Sin nadie que la llame Tierra. Aún sin nuestro aporte de Razón.

Muy lógica la interpretación pero lo cierto es que entre nosotros y la Naturaleza se ha construido un muro de Razón.


Nuestro trabajo Jachy Tata Javya (1) propone estrechar la brecha, acercarnos a la Naturaleza a través del Arte. Este viaje de investigación nos trajo a Carla Giampaolo (bióloga) y quien suscribe hasta Fiambalá, Catamarca, La Herradura del Abaucán donde el Arte de la vida se funde con el Paisaje. Paisaje y paisanaje aún estan unidos por lazos sutiles. Cuál es el secreto de esta Comunión? Qué Vida sugiere? Qué conocimientos profundos podemos rescatar?


Estos interrogantes son los que orientan este ensayo fotográfico, dilucidar a través de la Vida de los habitantes más antiguos, cuyos ancestrales lazos familiares

nos llevan hasta los primeros humanos que pisaron estas tierras,

para transitar un camino de regreso a la Comunión con la Naturaleza.


Expresarlo a través del idioma universal del Arte,

más cercano de lo que los intelectualismos quieren hacernos pensar,

para proponer a la humanidad una perspectiva diferente aún a riesgo de que el mensaje sea ignorado.


La investigación nos lleva más a la profundidad de la montaña. Allá donde mujeres y hombres encallecen por su contacto con la Pachamama.

La Comunión es aún estrecha.



La misión de esta investigación llevaría toda una vida, en siguiendo la línea de trabajo la línea de Eugene Smith,

siempre queda algo por fotografiar,

el trabajo no podría acabar nunca.

Convengamos que es un trabajo en desarrollo y que las conclusiones son un compromiso para generaciones futuras.




Proyecto realizado con la colaboración de


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