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Me enteré porque me lo dijo Mario Quiroga, compañero fotógrafo de Catamarca. Ya salió publicado en los medios provinciales. Yo estaba esperando una confirmación oficial para hacer correr la noticia: fui galardonado con el 1º premio, categoría profesional, del concurso Catamarca al Natural. Naturalmente me siento muy satisfecho.
La foto ganadora forma parte de de la recién iniciada colección Mil Tonos de Grises, una manera de reinterpretar los imponentes paisajes de esta volcánica comarca catamarqueña.
Nunca fui aficionado a los concursos, bastante competencia circula en el ámbito profesional, más bien mi recorrido fue por las diferentes sendas que la fotografía propone.
Los invito a verlas en:
Agradecido , como no, al jurado, Ariel Pacheco y Carolina Cabrera y el artista plástico Marcelo Villagra, que supieron interpretar la otra realidad que propone
Los Alacranes o Escorpiones habitan nuestro planeta hace 325 millones de años. Nosotros, Humanos Sapiens, solo 5 ó 7 millones. Hay que contarlos, he?
Ancestralmente tememos a los alacranes, como a las arañas y las avispas por citar solo insectos, porque sus picaduras son molestas, a veces incluso mortales. Por eso, como Sapiens que somos, determinamos que lo mejor es eliminarlos. Ajusticiemos a los escorpiones, las arañas y otros bichos que andan picando por ahí. Por asesinos, molestos o simplemente asquerosos o inútiles. Como si convivir con ellos en la misma biosfera fuese incompatible con nuestra propia existencia humana.
Y si razonáramos holísticamente, viendo la foto de este alacrán, los incompatibles no seremos los Sapiens que, como nos las sabemos todas, tenemos derecho a masacrar a todo ser que nos sea molesto?
Cuántas víctimas causa un misil, las minas antipersona, las balas?
Cuántos muertos provoca un virus modificado genéticamente por sabios Sapiens? Qué religión es capaz de erradicar el odio instigador de holocaustos?
Quizás tengamos que aprender algo del Alacrán que vive tranquilo en su madriguera y, a veces, buscando caza entra en casa, no con afán de aniquilar, sino de sobrevivir.
No los aborrezcamos. Defendámonos más bien del veneno que nosotros Homo Sapiens destilamos, sutil, mortífero.
Puede que así, contemos nuestra historia dentro de 325 millones de años.
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