top of page
200731LasPapas077.jpg

Novedades

Todas las SensacioneS que nos estimula

el Territorio Abaucan y quedemos compartir

conTigo


Corpachada es darle de comer a la Pachamama. Es evidente que nuestro planeta Hogar no necesita alimento. Somos nosotros quienes necesitamos el nutriente espiritual que otorga el acto de corpachar. Agradecerle a la Madre Tierra porque todo lo que somos lo tomamos de Ella. Tratarla con amor y agradecimiento y así recibirlo de a cambio, no del polvo y piedras que vemos sino de lo invisible, que es lo esencial.

El primero de agosto se inaugura un mes en el que se festeja a la Pachamama, con el deseo de dar y recibir con generosidad. Un festejo que este año vivimos en el Cañón del Indio, el corazón del Loro Huasi, ascendiendo a la cordillera y al cielo. Con caminata nocturna para admirar estrellas y galaxias, Pachas lejanas, infinitas, inabarcables para nuestros sentidos, es esencial, es invisible.

Gracias a la gente de Pinawalla Turismo que lo organizó todo fantástico, a las Artesanas, orgullosas collas, que oficiaron el ritual y a todos los asistentes que aportaron su buena vibra para que haya sido un momento especial.

Bella, intensa, la presencia de doña Lorenza Mamaní, Lorenza Sola, cuya sola presencia hizo vibrar el alma de los presentes.



No creo poder describir con palabras las sensaciones de la ultima de nuestras reuniones recorriendo el norte del Abaucán. El encuentro del lunes fue entre las Artesanas Hilanderas del Abaucan de Fiambala y las de Punta del Agua en casa de doña Rosa Gonzales y don Polo Caro.

Desde el primer abrazo de la mañana otro Brote para la Futura Asociación. Un Brote de un esperanzador futuro de Trabajo Creativo en Cooperación bien Hilado por Sabias y Resistentes Manos de Mujeres y Hombres de esta Cultura que vive todavía para ReBrotar.

De Fiambala fuimos doña Cruz doña Juana, Rosita, Julio y yo. Allá en Punta del Agua nos esperaban don Polo, doña Rosa, doña Yolanda Sinchez, Magali, Johana Suarez, doña Teresa Suarez, doña Sonia Marcial, doña Elina Suarez, doña Elvira Araya.

Más de una vez frente a un Mate Calentito y Tortillas se habló de Ganas, de Esperanzas, de Deseos que siguen resistiendo al Olvido y a la Apatía.

Frente a las cálidas palabras de Fe de don Polo nos Unimos aún mas a la idea de mantener vivo un Arte que pueda crecer justamente valorado y así fortalezca a los Jóvenes y su Futuro.

No hallo palabras para describir el sentimiento de Comunión que llegó a tener este Encuentro, como muchos otros, guiado por el empuje de volver a Hilar, Tejer y Rescatar toda una Cultura.

Las primeras palabras del proyecto que obtuvo la atención y la Beca del Consejo Federal de Cultura de la Nación resaltan la intención de Rescate para Futuras Generaciones y así no sigan abandonando sus Tierras, su Gente, sus Familias, su propia Naturaleza, su Cultura. Recuperar su temperamento, su energía, su tiempo para un Trabajo Artístico que los vuelva a Unir a su territorio.

Palabras que reclaman la Recuperación de un Saber que por estos Cerros todavía resiste a la desaparición.

Rescatar un Conocimiento tan necesario en estos momentos de enormes, a veces insostenibles cambios culturales, sociales, humanos que se vienen, para que no se desmembre y se pierda como la riqueza de una Tierra Mal-Tratada.


Ahora con el impulso de la Beca





Doña Sunilda y Magali extienden al Sol la lana recién lavada.

Doña Cruz nos dijo a las 9.00hs., puntuales. Mejor lavar la Lana por la mañana que hace más fresco y todavía no se levanta el viento. Fuimos a su casa para aprender de ella su método de lavado que aprendió de unas mujeres de Bolivia en un encuentro en Santa Maria. Cada Hilandera tiene su método. Quien lava la lana antes de hilar, quien hila directamente y lava las Madejas después. Los encuentros, reuniones de las Artesanas Hilanderas del Abaucán siempre son para Compartir Saberes, pareceres, ideas, Pan y Mate.

El sábado llegamos a casa de doña Cruz con ensalada de tomates, pollo con verduras, Mazamorra, pan y Tortillas que compartimos después del trabajo de lavado de más de 10 kilos de lana de Palo Blanco y Fiambala.

La Belleza de un trabajo como este, laborioso y largo, está en el modo y las maneras de llevarlo a cabo. Fue riendo, contando, cantando durante más de 5 horas. Yo ni me enteré que terminábamos pasadas las 14.00hs.

Armada la mesa dentro de casa, a la sombrita y a fresco de un hogar de Adobe, vino el brindis y la larga Bendición que se hizo de la mesa, de los alimentos, de quienes los habían hechos y de los comensales.

Doña Martina Marcial, doña Juana Marcial, doña Sunilda Muñoz, doña Rosita Bayon, doña Magali Heredia, doña Elina Gonzales, Julio y yo nos despedimos a las 18.00hs. Cada una volvía a su casa con su parte de lana limpia. Entre todas se decidió que todas hilaran. Para los hilos de la Trama Magali y yo, la menos expertas. Paralos de la Urdimbre las demás. Será una de la Primera Obras de las Artesanas Hilanderas del Abaucan, Tejer todas juntas un Poncho para sortearlo.

Una parte de la venta irá distribuido entre todas, otra parte irá a la AHA.

La Unión hace la Fuerza y puede llegar a Tejer un Poncho, el Primero de una larga serie de Trabajos Cooperativos que nos junten cada vez más en el Invisible pero cada vez más Poderoso Tejido de una Cultura que sigue con ganas de Cantarle a la Vida.

Dña. Sunilda, Dña. Martina, Carla, Rosita, Dña. Cruz, Dña. Juana, Magali.


Ahora con el impulso de la Beca



bottom of page