
Volcanes que fraguaron con su poder el paisaje.
Lava, agua, tierra y tiempo
crearon al hombre y a la mujer a su imagen y semejanza.

El zonda forjó la cultura,
sutil como el médano, rica por su mixtura.

La montaña modeló el carácter, gente que se acomodó al medio.
Entorno que la gente transforma,
apenas dejando huella en la vastedad del silencio.

Ríos que ofrendan vida, generación tras generación,
por los siglos de los siglos

trazando signos que la corriente del tiempo bosqueja
una y otra vez…
y otra…

hasta esculpir en el paisaje una Historia
que quién sabrá algún día contar,

de cuando mujeres y hombres habitaban una tierra
que quizás ni nombre ya tendrá.

Comments